jueves, 30 de julio de 2015

El Pazo de Lourizán, a las fueras de Pontevedra (dirección Marín), fue construido a finales del Siglo XIX -aunque aún conserva un palomar del siglo XV- como residencia de verano.  Sus jardines son una joya botánica que merece la pena visitar.

Te proponemos nueve enclaves que no te puedes perder en tu visita de cuento.


1. Árboles singulares por su olor. Una vez iniciado el ascenso desde la entrada hacia el pazo, te encontrarás un jardín a la izquierda de la fuente de la imagen donde podrás descubrir un Canelo y un Alcanforero. Si te cuesta encontrar el olor, prueba a romper una hoja seca del suelo, y te sorprenderá. 


2. Escaleras del pazo. Uno de los puntos con mayor encanto de la casona son sus escaleras, bajo las que se esconde una singular fuente. Aunque no se pueda visitar el pazo, la vista a través de la ventana deja volar la imaginación.


3. Fuentes. Las fuentes que hay a lo largo del jardín le aportan un toque mágico, como la fuente de los espejos que podéis ver en la imagen de arriba.





4. Palomar. Un extraordinario ejemplar del siglo XV.


5. Invernadero. Sin duda, uno de los elementos más singulares que destaca por su diseño modernista.


6. Hórreo. Desde el hórreo podemos observar la parte de atrás del pazo desde donde se atisba la ría.


7. Helechos gigantes. No es habitual ejemplares como este. A lo largo del jardín, podrás ver varios.


8. Cedro del Líbano. Aprovecha para recargarte de energía con especímenes como este singular árbol del Líbano (arriba) o estas dos hermosas secuoyas (abajo). ¡A qué sus raíces parecen la pata de un elefante! (del cedro).



9. Eucalipto rojo. Sin duda, este ejemplar llama la atención y te cautivará.

Aunque te recomendamos no perderte estos nueve enclaves, déjate llevar y disfruta del encanto de estos jardines y escoge los tuyos propios.


Puedes encontrar la información de cómo llegar y los horarios aquí.

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